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Planeta Tierra: Un Gran Imán

  ALa concepción de un artista acerca de la magnetosfera de la Tierra. Crédito por la imagen: Space Science Institute(Instituto de Ciencia Espacial). Diseño de Steve Mercer.
Nuestro planeta es un imán gigante. Esto queda demostrado cada vez que usas una brújula, pero más allá de esto, es probable que no lo notes mucho. Puede que nunca pienses en el magnetismo mientras ves una aurora, el hermoso espectáculo de luz de los cielos polares. Así mismo, es posible que no lo asocies cuando tu radio AM no sintoniza, o cuando la luz no enciende. Pero todas estas cosas son afectadas por el campo magnético de la Tierra.

El campo magnético invisible de la Tierra se extiende enormemente hacia el espacio, y forma una región que llamamos, la magnetosfera. La fuerza del viento solar hace presión sobre la magnetosfera, aplastando al lado que da hacia el Sol, y alargando el lado nocturno a modo de una larga cola (llamada magnetocola) que se extiende cientos de miles de millas hacia el espacio. Como el viento solar fluye más allá de la magnetosfera, actúa como un generador cósmico, produciendo millones de amperios de corriente eléctrica. Parte de esta corriente eléctrica fluye dentro de la atmósfera superior de la Tierra que puede encenderse como un tubo de neón para crear la misteriosa aurora (Luces del Norte y del Sur).

Un diagrama del campo magnético de la Tierra, que cerca de la Tierra se asemeja a un imán. Cortesía NASA.
Existen muchas regiones únicas en y cerca de la magnetosfera de la Tierra: arco de choque, magnetocola, cinturones de radiación y la ionósfera. El campo magnético de la Tierra actúa como un escudo que contiene el viento solar supersónico. Una onda de choque (llamada el arco de choque), como la producida por un avión supersónico, desacelera y calienta el viento solar. La magnetocola se extiende mucho más allá de la Tierra por el lado nocturno. Es en la magnetocola que las partículas cargadas son energizadas y dirigidas hacia las regiones polares donde dan origen a la aurora.

El Primer Descubrimiento Importante de la Era Espacial

Los Cinturones de Radiación Van Allen fueron descubiertos por los Explorers 1 y 3 en 1958.
Más del 98% de las partículas cargadas del Sol y de los rayos cósmicos galácticos que golpean la magnetosfera de la Tierra son desviados por ésta. Los Cinturones de Radiación Van Allen – dos cinturones en forma de rosquilla que rodean a la Tierra – atrapan el resto de las partículas dañinas, que rebotan de aquí para allá a lo largo de las líneas de campo magnético entre los polos magnéticos norte y sur de la Tierra como cuentas en un rosario.

En la parte superior de la atmósfera de la Tierra, justo en el borde del Espacio Eléctrico, yace una capa cargada de plasma y gases neutros llamado, la ionósfera. Se extiende de 50 a 300 millas por encima de la superficie de la Tierra. Aquí, los rayos ultravioleta desde el Sol y las partículas de alta energía desde el espacio exterior bombardean a los gases de nuestra atmósfera. Colisionan con los átomos, derribando los electrones y dejando los núcleos cargados positivamente – flotando libremente. Debido a estas partículas cargadas que flotan libremente, la ionósfera puede conducir electricidad. Durante condiciones de perturbación, pueden fluir corrientes enormes que causan el espectáculo de luces más impresionante de la Tierra: la aurora.

TORMENTAS ESPACIALES

La magnetosfera de la Tierra es muy sensible al clima espacial. Durante los periodos más activos del Sol, las perturbaciones de viento solar, creadas por las eyecciones de masa de la corona y las llamaradas solares, chocan fuertemente contra la magnetosfera de la Tierra y pueden producir grandes tormentas magnéticas que duran uno o más días. Se sabe que las tormentas magnéticas dañan seriamente las redes de corrientes eléctricas, afectan las comunicaciones y dañan a los satélites que orbitan cerca de la Tierra.